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Dietas ecológicas y sostenibles

Cada vez más ciudadanos asumen hábitos de vida saludables, tanto por ellos mismos como por el planeta. Y es que, como recuerda Naciones Unidas, un medio ambiente sano contribuye a una vida sana. 

Precisamente la ONU recomienda en un reciente informe, apoyado por el grupo de expertos internacionales sobre cambio climático, el IPCC, apostar por opciones alimentarias basadas en legumbres, frutas y verduras, y con menos carne. Asimismo, dichos expertos inciden en la necesidad de reducir el despilfarro de alimentos. En este sentido, el informe de la ONU señala que este problema es responsable de entre el 8% y el 10% de todas las emisiones de efecto invernadero generadas por los seres humanos.

 

Conoce las diferentes alternativas de las dietas ecológicas

Llevar una dieta ecológica y sostenible va más allá de consumir productos con certificado “eco”. Diversas iniciativas proponen dietas centradas en determinadas cuestiones ambientales:

- Dieta localtariana

El énfasis de esta dieta ecológica se pone en los productos locales, también conocidos como de kilómetro cero (Km0) o de proximidad. Los localtarianos reducen así el impacto ambiental del transporte internacional de los productos, que contribuye a aumentar las emisiones de dióxido de carbono (CO2), principal gas de efecto invernadero implicado en el cambio climático, o a la propagación de especies invasoras. Además, al consumir productos locales, apoyan la economía local y de las zonas rurales próximas, y contribuyen a conservar la biodiversidad local. La dieta localtariana está también relacionada con el movimiento “slow food” (comida lenta), en contraposición al “fast food” (comida rápida), que defiende un tipo de alimentación de calidad, saludable, y basada en productos frescos, de temporada y de Km0.

- Dieta bajocarboniana

Se centra en el consumo de alimentos con la menor huella de carbono posible, es decir, de productos con bajas emisiones de CO2. ¿Y cuáles son estos alimentos? Principalmente frutas, verduras o legumbres de kilómetro cero. Por otro lado, evitan en lo posible el consumo de carne, uno de los alimentos con mayor huella de carbono.

- Dieta flexitariana:

Se basa en una dieta vegetariana convencional, pero de manera puntual sus seguidores pueden comer todo tipo de alimentos, incluidos los de origen animal. De esta manera, pueden seguir una alimentación más variada y equilibrada de manera más sencilla y no depender exclusivamente de los alimentos vegetarianos. Ahora bien, dentro de los alimentos que consumen, los flexitarianos consumen alimentos con el menos impacto ambiental posible, como los que llevan el certificado eco, los productos de Km0 y los de temporada.

- Dieta plasticariana:

Su objetivo principal es reducir el consumo de productos con plástico, básicamente los de usar y tirar, los alimentos que se venden con un sobreempaquetado, las bolsas de plástico, etc. De esta manera contribuyen a luchar contra el impacto ambiental del uso excesivo del plástico, que se está notando de especial manera en los océanos y mares de todo el mundo. Para conseguirlo, los plasticarianos se decantan por usar bolsas de tela o utilizar todo tipo de envases reutilizables.

- Dieta reducetariana:

Sus seguidores reducen el consumo de carne, de productos lácteos y de huevos para lograr una dieta más saludable y con un menor impacto ambiental. Mientras los flexitarianos consumen primordialmente verduras y vegetales y ocasionalmente consumen carne, los reducetarianos reducen con atención y de forma gradual su consumo de carne respecto a sus propias dietas. 

 

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