qué es la agricultura ecológica

Qué es la agricultura ecológica

La agricultura ecológica puede ser muchas cosas. Para Greenpeace es la agricultura que “garantiza una agricultura sana y alimentos saludables para hoy y para mañana, ya que protege el suelo, el agua y el clima, promoviendo la biodiversidad. No contamina el medio ambiente con agroquímicos ni con cultivos transgénicos”.

En cambio para JM Mulet, un polémico pero reputado científico, “actualmente, no hay ningún sello, de los muchísimos que existen, que garantice que tu comida es más respetuosa con el medioambiente. El sello de agricultura ecológica solo indica que los pesticidas y abonos que se han usado en el cultivo son de origen natural. No se mide el impacto medioambiental de producir ese alimento ni de dónde viene”.

¿Entonces?

Los productos ecológicos u orgánicos

Parece fácil, si de nosotros dependiera la definición, serían aquellos cuya producción no ha supuesto un gran impacto para el medioambiente gracias a los métodos de cultivo ecológico.

Lo que ocurre es que para unificar criterios y ponérselo fácil al consumidor, se crearon las ecoetiquetas, que pretendían servir como un sello de calidad de que ese producto era ecofriendly. Lo que pasa es que ya se sabe que hecha la ley, hecha la trampa.

Para entenderlo, tenemos que ponernos en antecedentes.

En 1978 Alemania desarrolló la certificación Blauer Engel, o Ángel Azul para fomentar la eficiencia energética y de recursos, pero no fue hasta principios de los años 90, cuando los países que integraban la Unión Europea fijaron los estándares mínimos para que un producto pudiese llevar el rótulo de ecológico y nacieron las ecoetiquetas. En ese momento apenas se abrían camino las perspectivas del consumo responsable y de la sostenibilidad medioambiental.

Etiqueta Blauer engel

Con la creación de la certificación, se crearon directivas marco y legislación, vamos, una serie de normas que hay que cumplir para que te den el sello de la hojita verde. Ahora bien, ¿esos criterios están definidos correctamente? Ahí está el quid de la cuestión.

Según el consenso científico y la información que tenemos hasta la fecha no. Sin duda nacieron con la mejor de las intenciones y se hicieron con el propósito de cuidar el medioambiente, pero han surgido lobbys y defensores convencidos, así como empresarios que solo quieren su pieza de pastel, en este caso, verde.

Tipos de agricultura ecológica

La producción ecológica levanta polémicas casi siempre por un simple problema de comprensión entre las partes. Y es que mira que es rico nuestro idioma, pero hemos usado la misma expresión para referirnos por un lado al cumplimiento de una norma mejorable y por otro a un deseo de no hacer daño y de convivencia con nuestro entorno.

Los tipos de agricultura ecológica que existen, dependen claro, de la acepción que estemos utilizando. Si nos referimos a la norma, no hay mucho que contar más allá de que se adecúen a lo requerido, pero cuando hablamos en un sentido más amplio y menos medible, surgen varias tendencias y diferentes escuelas de cultivo ecológico.

La agricultura natural o Fukuoka

Esta es una manera de realizar la agricultura retornando a los orígenes según su creador. La inventó Masanobu Fukuoka y está basado en la no intervención (Wu Wei). En esta manera de cultivar la tierra, se deben observar y aplicar algunos principios básicos: no arar, no utilizar abonos ni fertilizantes químicos, no deben usarse pesticidas y no podar. ¿Agricultura para vagos? No de todo, se requiere del estudio de las condiciones del suelo, el clima y la topografía para dar con el cultivo adecuado para la zona y de esta forma poder conseguir la fertilidad óptima del suelo y así lograr una excelente producción.

Excelente dadas las circunstancias, claro. Será excelente si es nuestro huerto y no le exigimos que nos alimente, solo disfrutar de cuidarlo y verlo crecer. Para dar de comer a la cantidad de seres humanos que somos en el planeta, hace falta optimizar más los recursos.

La Permacultura

La permacultura es un diseño de sistema agrícola, político, económico y social, que está basado en patrones y características de los ecosistemas naturales. Sus creadores fueron y David Holmgren Bill Mollison a finales de la década de los setenta.

Este diseño permite sustentar a regiones, comunidades y familias de manera integral, a través del reciclado de nutrientes y de residuos haciendo un aprovechamiento.

De nuevo, aquí hablamos de comunidades pequeñas, aunque es posible que pudiera hacerse a gran escala para lo que habría que cambiar el sistema económico-político en el que vivimos. No suena mal, pero parece complejo cuanto menos. Cuando busquemos soluciones debemos ser responsables y no pensar solo en soluciones que nos sirvan a nosotros, sino que sean aplicables al conjunto global.

Agricultura biodinámica

Es un tipo de agricultura creada por Rudolf Steiner, la cual trabaja de acuerdo con las energías que se crean y mantienen la vida, en ella se conjuga no solo una nueva manera de preparar abonos orgánicos, sino que también requiere del respeto de ciertos principios los cuales aseguran la salud de las plantas y de la tierra.

¿Lo habéis visto? ¿Os habéis fijado? Steiner se sacó de la manga las energías y mezcla misticismo con ciencia y producción alimenticia. Así que este modo, si sale bien en algún caso es porque como decían en Parque Jurásico, “la vida se abre camino”, no porque tenga ni el más mínimo fundamento.

Agricultura sinérgica

Es la mezcla de todos los anteriores. Un sistema de cultivo desarrollado por Emilia Hazelip, en donde producto de la combinación de la agricultura permacultural y la natural, se permite el crecimiento de las plantas y con ello el de un suelo fértil a causa de los residuos orgánicos que dejan las plantas y su actividad química. Niega la utilidad de abonos y sostiene no realizar ningún trabajo sobre el suelo que perturbe el estado inicial. Tampoco serviría para dar de comer a muchos y en ningún caso es una opción global.

¿Por qué elegir alimentos ecológicos?

Si lo que buscas de verdad son alimentos ecológicos, más que la ecoetiqueta, deberías fijarte en el alimento en sí: el año pasado ‘The Lancet’, una prestigiosa revista científica, lanzó su propuesta de ‘The planetary health diet’, una dieta que tiene en cuenta aspectos saludables, económicos y ambientales. Según la revista, nuestra alimentación diaria debería estar compuesta en un 50% por frutas y vegetales, menos de la cuarta parte por carbohidratos, un 12% de proteínas vegetales, algo menos de aceites vegetales, unos 250g de leche, 50 gramos de vegetales con almidón y menos de 90g de proteínas de origen animal que son completamente opcionales si aumentamos las proteínas vegetales.

Los productos de cercanía son los otros aliados. Estamos cansados de ver en el supermercado productos ecológicos que vienen del otro lado del planeta, ¿es posible que sean ecológicos? Por supuesto que no, esos son los que cumplen con la norma, han pasado un check list que como comentábamos al principio, está anticuado y contiene varias cuestiones que contradicen a la ciencia incluso. Compra local por conciencia medioambiental.

La buena noticia de todo esto es que en tu tienda de productos ecológicos de confianza, sabrán orientarte y también puedes buscar productos que tengan la certificación y además se hayan cultivado cerca, ¿no?

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