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La eficiencia energética en el hogar

La eficiencia energética consigue un menor gasto en cualquier aparato o sistema. Los expertos calculan que puede lograr ahorros económicos de entre el 20% y el 50%. Además de nuestro bolsillo, el medio ambiente también lo agradece, ya que reduce el impacto ambiental del consumo de energía: menos extracción de recursos, menos contaminación, o menos emisiones de gases de efecto invernadero causantes del cambio climático.

 

Una manera sencilla de conseguir ahorrar energía en el hogar es mediante los electrodomésticos de alta eficiencia energética, que pueden ahorrar unos 490 euros anuales en electricidad. Los más eficientes llevan un etiquetado con las clases A+, A++ y A+++, si bien la Unión Europea (UE) ha aprobado una nueva clasificación que solo utilizará un sistema de la A (la más eficiente) y en verde a la G (la más derrochadora) y en rojo. 

 

Los aparatos de alta eficiencia suelen costar más que los más derrochadores, pero se amortizan de sobra gracias al ahorro energético que consiguen. Además, se puede esperar a las rebajas, comparar precios, marcas y establecimientos, o acogerse a algún Plan Renove de electrodomésticos para sustituir los viejos aparatos por otros más eficientes.

 

Consejos para ahorrar energía en casa

 

Los aparatos de alta eficiencia energética no son la única manera de ahorrar en casa, ya que se pueden seguir más consejos para ello:

 

Iluminar la casa con LEDs: Este tipo de luces necesitan entre el 70% y el 90% menos de energía que una incandescente para obtener una iluminación similar. Por ejemplo, un hogar de 80 metros cuadrados que sustituya sus bombillas antiguas por LEDs puede ahorrar algo más de 300 euros al año.

 

Aislar bien la vivienda: Una casa con un mal aislamiento puede derrochar hasta el 30% de la energía que consume. Poner unas ventanas de doble acristalamiento, con burletes en sus laterales, e instalar una caldera eficiente puede suponer ahorros de unos 500 euros anuales.

 

No pasarse con la calefacción ni el aire acondicionado: En invierno con la calefacción y en verano con el aire acondicionado el consumo energético se dispara. Para reducirlo en lo posible, además de utilizar sistemas de alta eficiencia energética, es conveniente vestir de manera acorde a la estación del año, y en verano ventilar bien las habitaciones a la mañana y a la noche, beber agua y tomar alimentos refrescantes como la fruta, utilizar ventiladores (consumen menos), o apagar aparatos que no se usan. Por su parte, en invierno, dormir con un buen edredón, hacer un buen mantenimiento de caldera y radiadores, o cerrar persianas y cortinas antes de ir a dormir. 

 

Apagar el modo stand by de los electrodomésticos: Puede suponer entre un 5% y un 10% del gasto anual de electricidad de un hogar, aunque el aparato no se utilice.

 

Ajustar la potencia eléctrica contratada: Aunque no está relacionado con la eficiencia energética, sí tiene que ver con el gasto en energía, ya que gran parte de la cantidad final que se paga en la factura eléctrica se debe al término de potencia contratado, haya consumo o no. Por ejemplo, con una potencia contratada de 4,4 kW pagamos cada mes aproximadamente 15 euros antes de impuestos. Si lo bajamos a 3,3 kW, pagaríamos unos 11 euros. De esta manera, podríamos ahorrar unos 48 euros al año. Para lograrlo hay que evitar el funcionamiento simultáneo de los aparatos de mayor potencia, como la plancha o el horno eléctrico.

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